A mis 24.

Cuando emprendí mi viaje a Vietnam, lo único que quería era escribir. Había días que no escribía nada, pero había otros que de la nada llegaba la inspiración y comenzaba a fluir. Hace unas semanas cumplí 25 y me encontré con este escrito en mi celular que nunca volví a leer en mi regreso. Hoy nueve meses después se los comparto. Lo escribí mientras viajaba por carretera en Tailandia.

 

A mis 24

Por Andrea Maria

Krabi, Thailandia

11/2014.

 

A mis 24 aprendí que viajar es cuestión de coraje y no de dinero.

Que el conocer otras culturas cultiva mi mente y abre mis ojos. 

Aprendí que alcanzar tus sueños a veces esta a un correo de distancia y que no existe la palabra imposible. 

 

A mis 24 aprendí que Nueva York te hace duro, pero al mismo tiempo te hace noble y que a veces, tus amigos se resumen a tres personas. Aprendí que la mejor escuela es el trabajo y los mejores maestros tus jefes.

No te quejes, escúchalos. Aprende de ellos. 

A mis 24 aprendí que somos tan pequeños en un mundo tan grande.

Que tus palabras deben ser igual de firmes que tus pasos y que teniendo clara tu meta, cualquier camino te llevará. 

Aprendí que mi familia es el tesoro mas grande que tengo y que un abrazo de mi mamá estando al otro lado del mundo, no tiene precio. 

 

A mis 24 aprendí que el karma es instantáneo y que nunca debes de juzgar a los demás. Nunca sabes cuando la vida te puede poner en sus zapatos. 

Aprendí a dar sin esperar nada a cambio.

A regalar sonrisas sin motivo. 

 

A mis 24 aprendí que no hay experiencias malas, solo aprendizajes.

Que si no aprendes de ellas, la vida te seguirá dando más de lo mismo.

Sea bueno o malo hasta que lo trasciendas. 

A mis 24 aprendí que el tiempo no regresa y que lo que siembre hoy, cosecharé mañana. Aprendí que al agradecer, las bendiciones se multiplican.

A cada mañana abrir mis ojos y dar gracias. 

 

Aprendí a caminar descalza. Con pasos firmes. Sin miedo. 

A mis 24 después de viajar por meses, aprendí a valorar una cama donde dormir. Una casa a donde llegar. 

A mis 24 aprendí que vale la pena levantarme temprano y ver el amanecer. 

Aprendí que tus amigos de la infancia no son necesariamente los que te acompañarán cuando creces y que la gente que vas conociendo a través de los años, se pueden convertir en tu familia. 

A mis 24 aprendí a escuchar. Aprendí que todas las personas que entran a mi vida tienen algo que enseñarme. 

 

Aprendí que si tienes la bendición de encontrar tu pasión, debes ir detrás de ella. Hasta que un día tus vacaciones sean tu trabajo. 

A mis 24 aprendí a reír; a reírme cada vez que me caigo, cada vez que algo sale mal. Aprendí que si no logras ver el lado bueno a las cosas jamás podrás disfrutar de ellas. 

Aprendí que no hay amor más grande que el de tus padres y que gracias a ellos soy lo que soy el día de hoy.  

A mis 24 aprendí a soñar despierta.

A cambiar la palabra sueños por realidades. 

Aprendí que conocer el mundo está a un boleto de avión y que ese boleto de avión a está a días de trabajo. El viajar es cuestión de coraje y no de dinero. 

 

A mis 24 aprendí a desprenderme de lo material.

Aprendí que el dinero es solo un medio.

Calidad de vida y nada más. 

Aprendí que mi vida sin música no seria la misma. 

Aprendí a comer sano en la semana y a chiflarme los domingos. 

Aprendí que una sonrisa es el lenguaje universal y que no importa que en Vietnam no me entiendan, una sonrisa cambia todo. 

 

Aprendí a viajar ligero. Aprendí a deshacerme de todo el equipaje que no necesito. Fui dejando cosas en cada lugar que llegaba y al final, mi viaje fue el más ligero, el más hermoso. 

Aprendí que la mejor cámara fotográfica son tus ojos.

Aprendí a tomar fotografías mentales de cada lugar, cada persona y cada momento que no quiero olvidar. 

 

Aprendí a no dar por hecho lo que tengo. Decidí enfocarme en mis bendiciones y no lo que no tengo. Aprendí a vivir en el momento a no voltear atrás y enfocarme en lo único que tengo en este momento: hoy. 

A mis 24 aprendí a escuchar mi intuición.

Mi principal aliado.

Mi brújula.

Mi guía. 

 

Aprendí a bailar sin pena, a brincar, cantar, bailar y bailar. 

Aprendí a decir que no. No digas a lo mejor cuando tu corazón te esta diciendo que no. 

Aprendí a escuchar a mis amigas y no interrumpirlas cuando me están hablando. Aprendí que esta bien no tener nada que aconsejar.

Que a veces lo único que las personas necesitan de mi, es la empatía.

Escucharlas y decirles "Todo va a estar bien” aunque no tengas la menor idea.

Aprendí que todos estamos viviendo nuestra lucha individual.

Que cada uno estamos escribiendo nuestra leyenda personal. 

 

A mis 24 aprendí que todo lo que pasa, pasa por algo.

Que esta bien no saber la razón, no tener la respuesta.

Cuando el momento sea correcto la vida me enseñará y me hará entender porqué tenía que vivirlo. 

 

Aprendí que si no tienes nada bueno que decir, es mejor quedarte callado.

Aprendí que mi salud es lo más importante y que esas clases de yoga no me van nada mal. 

Aprendí a comer chocolates sin remordimiento. 

 

A mis 24 me encontré en un proceso de descubrir mi verdadero ser.

De descubrir quien soy y a donde quiero ir. 

Aprendí que está bien no saber a donde voy. 

Aprendí que está bien no tener la menor idea de lo que quiero. 

 

Aprendí que muchas veces las personas no van a creer en ti.

Pero esas pocas que si creen, no las puedes dejar ir. 

Aprendí que le debo mucho a todas esas personas que me han dado seguridad de ir detrás de mis sueños. 

Aprendí que aunque haya personas que te agarren el pie cuando les das la mano, no debes dejar de ayudar. 

A mis 24 he convertido lagrimas de tristeza en lagrimas de felicidad.

He llorado y reído el mismo día.

Me he caído y me he levantado.  

Aprendí que no tiene nada de malo estar confundida y que solamente encontrándome a mi, puedo encontrar mi camino. 

 

Podría hacer una lista infinita de las cosas que he aprendido a mis 24, pero no tiene caso. Lo bien aprendido, aprendido está. 

Lo mas emocionante es saber que apenas voy empezando y me queda una vida que aprender, que vivir. No existe mayor satisfacción que una lección aprendida. Mis errores me han enseñado tanto que estoy pensando en cometer otros más. 

A mis 24 he aprendido a recibir con los brazos abiertos y también a dejar ir.

Que vengan esos 25.

Estoy lista. 

 

Y mientras escribo estas líneas voy en una carretera rumbo a Krabi, Thailandia. Siempre tienes que estar lista. Nunca sabes cuando te va a llegar la inspiración. 

 

¡Nos vemos el próximo domingo!

-dear

 

 

#dearmilanoallovertheworld

-Gracias Kim, Izack, Ashley y Gui por hacer este viaje el más especial. Los adoro.-