ELLE.mx: Dos meses sin maquillaje

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Hoy en mi última columna para ELLE, les quiero contar cómo fue el inicio del final de un proceso que me ayudó a encontrarme y creer en mí.

“¿Cuándo será el día que deje todo y me vaya a viajar por el mundo?” -Eso fue lo que pensé días antes de comprar un one-way-ticket con destino a Asia- pero para poder llegar a ese punto en mi vida, tuve que pasar por tres etapas que me llevarían a tomar la decisión.

Se las he platicado una por una en cada columna de esta colaboración con ELLE. Hoy que es la última, les quiero contar cómo mi viaje a Asia fue el inicio del final de un proceso que me ayudó a encontrarme y creer en mí.

-Antes de lograr ser alguien, tienes que ser tu misma- pero cómo ser tu misma en un mundo donde todo el tiempo vivimos influenciados por información, tendencias y las cosas cambian tan rápido. ¿Cómo es que logras encontrarte? ¿Cómo lograr creer en ti? A mí me tomó dos meses sin maquillaje en Asia darme cuenta que es un trabajo de todos los días y que a veces, hay que perderse para encontrarse.

Todo empezó el día en el que renuncié a mi trabajo para emprender la aventura de trabajar tiempo completo en Dear Milano, mi blog. Después de haberme preparado estudiando por muchos años, haber tenido la experiencia de vivir y trabajar en Nueva York y de haberme atrevido a pintarme el pelo morado, estaba segura que era momento de iniciar una nueva etapa y creer en mí.

Tres semanas después de renunciar, me encontraba en el aeropuerto de Nueva York cargando una mochila (más grande que yo) con un boleto de avión sin regreso, un presupuesto de 25 dólares al día, un cuaderno para escribir y una visa que decía Vietnam. No tenía planeado mis destinos ni tenía idea donde iba a terminar, pero eso si, sabía por donde empezar.

Llegué a Ho Chi Minh y de ahí el mismo camino guió cada uno de mis pasos. Fueron dos meses de introspección y con cada nuevo destino, escribí una nueva historia.

Durante esos meses fui dejando cosas en cada lugar que llegaba: empecé por una bolsa, después unos tenis, un abrigo y así hasta que mi mochila pasó de ser muy pesada a la más ligera. Lo mismo pasó dentro de mí; solté en cada destino todo lo que me detenía a creer en mí. Si no crees en ti, nadie más lo va a hacer.

Aprende a confiar en el rumbo de tus pasos aunque no sepas a donde vayas, viaja ligero por la vida, deja en el camino cualquier cosa que te pese, que te detenga. Ten paciencia, siempre recuerda que no hay prisa -lo que rápido llega, rápido se va- lo que en realidad vale la pena no llegará rápido, ni fácil.

Por que para alcanzar tus sueños no va a importar el lugar de donde vengas o lo que hasta el día de hoy hayas logrado, lo único que te hará alcanzarlos es lo que estas haciendo hoy, que tengas muy claro hacia dónde vas y lo más importante: que creas en ti.

Con mucho amor,

-dear