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Por Maria Fernanda Lavalle

La historia de porque terminé viviendo en Manhattan en lugar de estar casada en México la conocen muchas personas, sin embargo, ni yo misma había caído en cuenta que la idea comenzó a divagar por mi cabeza mucho antes de que yo viniera a esta ciudad. Espero que la persona con la que iba a compartir el resto de mi vida también lea esto y recuerde la historia.

El día que decidí terminar mi relación con mi prometido sentí una mezcla de dolor y liberación que sólo aquellos que se atreven a hacerlo pueden entender. Han pasado 10 meses desde que regresé el anillo y hoy me doy cuenta que no solo fue mi culpa.

Por meses me culpé de la decisión tomada, asumiendo que yo era la ‘mala’ de la historia, pues elegí vivir y quedarme sin nada en Nueva York antes que casarme y seguir la vida que se considera normal a mis 28 años, ahora 29 y próximamente 30. Lo tenía todo planeado, la boda en el campo como siempre quise, un novio guapo, trabajador, inteligente y con ideas de la vida muy interesantes, una ciudad nueva donde vivir cerca de mi familia y una propuesta de trabajo alentadora. Ahora seguramente estaría planeando la posibilildad de tener hijos. Sin embargo, estoy aquí en una noche lluviosa, llegando de tomar vodka en casa de mis amigos y cruda después de una boda en Long Island City.

Quiero decirle al mundo y sobretodo a ÉL, él que sabe que fue lo que pasó, que no me odie por haber elegido esto y que me perdone. Pero también quiero que sepa que no fue del todo una decisión tomada al azar en una idea por cambiar mi vida en un segundo. Por supuesto que así sonó en ese momento, pero ahora que lo analizo, después de aventuras, tristezas y desamores, entiendo que las cosas surgieron desde antes, mucho antes de haber llegado a esta ciudad.

Recuerdo esos días que yo hablaba contigo…te voy a llamar L. Esos días que soñábamos juntos y tu me dijiste: “Tengo pensado estudiar un curso de crítica gastronómica en Nueva York”. Yo emocionada te dije: “Yo puedo estudiar algo relacionado con periodismo y trabajar, podemos rentar un departamento y vivir ahí antes de casarnos, sería increíble cumplir ese sueño juntos”. Pasaron los días, los meses e incluso el año y esa idea no se concretaba. Yo me sentía asfixiada y no podía respirar. Era mucho aburrimiento, a pesar de tener todo lo deseable, no tenía nada… Nada me inspiraba ni me llenaba. Por supuesto estaba contenta, enamorada y feliz con la idea de una nueva vida juntos, de viajar y de futuros trabajos como editora en una revista en una ciudad nueva, pero al mismo tiempo me dolía todo. La idea de ser una más en la vida de la cotidianidad me mataba.

Hoy se que no fue culpa de nadie. Tú siempre me dijiste la verdad. Un día antes de dormir mencionaste la verdad, “Yo ya viví lo que tu quieres vivir, ya pasé por eso. He vivido en tantos países y viajado demasiado, ahora me tengo que enfocar en mi carrera y en mi negocio y el plan de estudiar lo tengo que dejar para después”. En ese momento sentí que el mundo se me venía encima. Viajé contigo, fuimos a Centroamérica y a Cuba, pero yo solo quería venir a NY y no por unos días.

Es por eso que le escribo esto al mundo y a ti. Quiero que sepas que también tu elegiste la forma de vida que querías llevar en los próximos 4 años. Yo siempre te dije que no soportaba estar ahí. Hoy entiendo que todo pasa por algo y que en un año he vivido tristezas inmensas pero alegrías indescriptibles. Ojalá un día me perdones y encuentres la paz sabiendo que también tu elegiste un camino momentaneo y que ese camino me iba a llenar de dolor. Si hoy no estuviera viviendo lo que estoy viviendo sería una persona incompleta y deprimida. El drama me encanta, pero me gusta el drama en un punto romántico. Esta ciudad me inspira, cada día me pasa algo que me hace soñar, que me hace llorar o reír. Tengo la esperanza de vivir aquí por mucho tiempo más. Te quiero y siempre te voy a querer, te quise, te amé y gracias a ti en parte es que estoy aquí. Me apoyaste y me dejaste ir a pesar de que te dolía, me ayudaste en mis días difíciles y me diste soporte en todos los aspectos que se puedan pedir. Siempre has estado ahí y ahora que me pediste espacio, lo único que se me ocurre es decirte a través de las palabras GRACIAS y que en parte tu también elegiste un camino distinto al que yo estaba buscando. Espero que la vida nos ponga en el mismo camino de nuevo, no importa que papel juguemos en la siguiente película.