dear x new beginnings

Platicaba con una amiga, cómo en la vida real agosto se siente como el inicio del año más que la mitad.

En diciembre, celebramos y despedimos el año cuando en realidad energéticamente, agosto es un mes lleno de finales e inicios.

Este año para mi fue inevitable sentirlo.

No se si les pasó que éste agosto estuvo lleno de cambios.

Cambios que venia resistiendo desde el "inicio" del año en enero cuando estaba en Bali, pero que apenas hace unas semanas la vida me forzó a moverme y tomar decisiones.

 

Un mes lleno de despedidas pero también de bienvenidas.

 

Bittersweet…

 

Se que he estado ausente estas últimas semanas, pero necesitaba concentrarme en tomar control de mi vida, respirar hondo y empezar de nuevo.

Les escribo desde mi nuevo escritorio en mi nueva casa.

Casa numero 7 en Nueva York.

Es como si la vida me estuviera reafirmando algo que ya había aprendido desde hace mucho tiempo...

 

Casa no es un lugar, casa no es tu departamento.

Casa es un sentimiento, una emoción.

Casa eres tú.

 

He vivido en muchos lugares del mundo, he conocido muchos “barrios” en Nueva York.

He andado para arriba y para abajo con todas mis cosas, solo para descubrir que no importa el lugar o país en el que esté, mi casa es donde esté yo.

 

Donde pueda poner mis libros y apreciar mis cristales.

Donde pueda comprar flores y cocinarme el desayuno.

 

No les voy a mentir, cada vez tengo menos cosas. En cada cambio de hogar me deshago de todo eso que acumulamos pero no necesitamos. Ha sido un proceso largo, 4 años, 7 departamentos, pero creo que por fin encontré mi pequeño espacio en Nueva York.

 

Para todos los que tengan la falsa creencia que vivir en Nueva York es un sueño les quiero decir que si, si es un sueño, pero con muchos sacrificios y decisiones que se tienen que tomar (después les platico de todos esos ups and downs de la ciudad…)

 

Take it easy, but take it.

 

Y aunque a veces queramos resistir los cambios, entre más resistimos más difícil es y más nos empujan a tomar acción.

La única constante que tenemos en nuestra vida es el cambio y es necesario empezar a hacer las paces con este término.

 

No me puedo quejar, he vivido en maletas, de avión en avión, país a país, de un depa a otro, de una dirección a otra. Siempre un zipcode diferente, pero al final del día, no pasa nada.

 

Vuelves a llenar de recuerdos y cosas bonitas tu nuevo hogar. Con el mismo amor que los 6 depas pasados, vuelves a prender un incienso y sonreír cada que por fin llegas a casa después de un largo día.

 

Tu casa, eres tú.

 

Ha sido un proceso "bittersweet", soltar todo lo viejo para hacer espacio para lo nuevo. Y nuevo está bien, diferente está bien.

Cuando menos te lo esperas volteas atrás y dices sí, Dios, tenías razón, cómo siempre tú tenías mejores planes para mí...

Vuelves a agradecer que tus planes no hayan salido como tú quisiste por que al final, muchas veces lo que tu quieres, no es lo que necesitas.

No cabe duda que empieza la etapa por la que me mudé a Nueva York hace 4 años.

Me tomó tiempo darme cuenta que la situación en la que me encuentro en este momento, es exactamente la razón por la que me mudé a Nueva York para empezar.

 

Sí, nuestros planes cambian, nuestras metas cambian, las personas cambian, así que es natural que nuestro al rededor también cambie.

 

Personas llegan, personas se van. Las temporadas cambian pero ¿qué creen? aquí seguimos y muy felices... No nos podemos quejar.

Espero que el compartirles todos estos momentos de cambio en mi vida a ustedes les de un poquito de paz y se puedan identificar con mi proceso.

Todos estamos en ese proceso de encontrar nuestra nueva piel y como una mariposa que siente por primera vez sus alas, es momento de volar.

Los traje conmigo a mi nueva casa, ¡ya les estaré enseñando todo en snap!

Como siempre, ¡les mando mucho mucho amor!!! Ya estamos a días de NYFW, ¿Están listos?

love,

dear

 

Jacket, Vintage Williamsburg Brooklyn

Skirt, DNM

Top, ZARA

Photos by Gabriela Gum