A mis 26...

A mis 26...

Por Andrea Maria

 

"All you have to do is write one true sentence. Write the truest sentence that you know."

– Ernest Hemingway

 

Recuerdo estar en Los Angeles, dos meses después de haber cumplido 26. Tomé un avión de Nueva York a L.A. para trabajar en un proyecto con una de mis marcas favoritas. Lo último que quería en ese momento, era viajar. Acababa de pasar por una etapa bastante pesada y triste en mi vida personal. Aún así tomé la decisión de hacer un lado mi estado de ánimo para continuar con mi vida profesional. Después de pasar dos días llenos de eventos y compromisos, por fin tuve un día libre para pasar la tarde en el estudio de fotografía de una de mis mejores amigas en L.A. La realidad es que había algo dentro de mi que tenía que sacar. Estaba muy triste y decepcionada, y ya no encontraba la forma de seguir reprimiéndolo.  Venía cargando toda esa tristeza y decepción desde meses atrás y sentía un peso que ya no me dejaba caminar. Desesperada y sin saber que hacer, lo único que mi corazón me permitió en ese momento fue sentarme en medio del estudio y ponerme a meditar. Cerré mis ojos, empecé a respirar y pedí con toda mi alma que alguien me ayudara a soltar y dejar ir todos los sentimientos que ya no podía cargar. 

Cuarenta minutos después abrí mis ojos, estaba sentada en medio del estudio, con el sol pegándome en la cara, era la hora del atardecer. La paz que mi corazón sintió después de esa meditación, es la razón por la que hoy en día sigo meditando. Quién iba a decir que en ese momento iba a descubrí el poder de la meditación. 

A diferencia de años pasados, creo que mis 26 fueron un torbellino de emociones y sentimientos. Sin mencionar los miles de aprendizajes que me tocaron trascender en el camino. Sentarme hoy a escribir de cada uno de esos aprendizajes, es como regresar a ese día de la meditación en dónde dejé atrás un mundo de equipaje que ya no necesitaba llevar conmigo. 

Se necesitar ser muy valiente para voltear atrás, pero todavía más valiente para mantenerte despierto en el presente.

Es por eso que una vez al año cada vez que es mi cumpleaños, me doy permiso para voltear atrás. Analizar, procesar, entender y compartir cada uno de mis aprendizajes. Compartirlos con ustedes y volver a empezar otro nuevo año con los brazos abiertos a la vida. Con el corazón agradecido, los pies en la tierra y bien anclada en el presente.

 

A mis 26, me di cuenta que 26 son bien poquitos pero son suficientes.

Que no importan los años si no las ganas.

Y que la edad de tu alma es algo que muchas veces no podemos entender ni dimensionar.

 

A mis 26, entendí que me falta toda una vida por vivir.

Que aunque el presente es lo único que tenemos, el futuro depende de todo lo que hagamos hoy.

 

A mis 26, empecé a viajar con Palo Santo.

Para llevar un pedacito de mi casa a todos lados del mundo.

 

A mis 26 adopté a mi gatita persa Miu.

Nunca imaginé que con ella venían mil mañanas y noches llenas de amor con su compañía.

 

A mis 26, me mudé a vivir sola a un nuevo departamento en Brooklyn.

Compré mi primer sillón y llené mi casa de cristales y libros.

Llegué a NYC soñando con ese momento de comprar mi primer sillón y unos añitos después, here I am.

 

A mis 26, aprendí a curarme el corazón roto yo solita.

A ver lo 'malo' como aprendizaje, a dejar ir cuando no quieres dejar ir.

 

A mis 26, aprendí a confiar en los tiempos de Dios.

Los tiempos de Dios son perfectos.

 

A mis 26 me di cuenta que yo no tenia el control de mi vida.

Pero si de las decisiones que tomo cada día -del presente.

 

A mis 26 trabaje duro, di el “extra mile”.

Instantaneamente, vi resultados.

No hay nada que disfrute más que irme a dormir cansada.

 

A mis 26, el hot yoga se convirtió en mi terapia.

Mi forma favorita de recargar energía y volver a empezar.

Namaste.

 

A mis 26, amé mi casa.

Se convirtió en mi templo y lugar sagrado para crear.

Mi pequeño refugio en medio de una ciudad tan caótica como NYC.

Amo tanto mi casa...

 

A mis 26, aprendí la importancia de tener balance en la vida.

Mind – Body – Soul. Never forget that.

 

A mis 26, también mi di cuenta que está cabrón mantenerlo, pero que nunca debemos dejar de intentar.

LOL.

 

A mis 26, aprendí algo nuevo de mi vida espiritual cada día.

Me encontré a mi misma estudiando, leyendo, escuchando todo para tener una vida espiritual en balance.

 

En mis 26, hubo días que me costo la vida salir de la cama.

Otros, no quería irme a dormir.

 

A mis 26, tomé más vuelos que siestas.

Leí más libros que películas.

Escuché más podcasts que mis propios consejos.

Fui a misa yo solita, reconsideré mi religión, desaprendí y volví a aprender.

 

A mis 26, me he dado cuenta de la importancia de respirar.

Respirar en momentos difíciles, respirar y digerir los buenos.

Darte tres segundos para respirar, take it all in and let it all out.

 

A mis 26 nunca había estado tan agradecida con la vida.

Por las experiencias buenas pero también por las malas.

Por todos esos momentos en que las cosas no salen como quieres y que dentro de ti sabes que al final, solo el tiempo puede darte la sabiduría de entender el para qué, no porqué.

 

A mis 26, no viví una experiencia, no conocí a una persona, sin preguntarme “para qué”

Me volví fan de aprender con cada cosa, con cada persona y aprender a confiar que cualquier cosa que sea puesta en mi camino, es siempre indudablemente para mi bien.

 

A mis 26 vi a cada persona entrar y salir de mi vida como maestros.

Todos tienen algo que enseñarte, solo es cuestión de poner atención...

 

A mis 26, aprendí a perdonar sin que me pidieran perdón.

Aprendí a quedarme con lo bueno y a trabajar a volver a confiar.

 

A mis 26 aprendí que tu eres dueño de tu paz.

Que tienes que cuidarla. 

Que no puedes dejar que cualquier cosa te la quite.

No dejes que nada ni nadie te quite tu paz.

 

A mis 26, me di cuenta que ya había cumplido todas mis metas y que necesitaba volver a sentarme y soñar.

Aprendí que si estás muy cómoda es momento de moverte y en nunca caer en tu zona de confort.

 

A mis 26, me enteré que voy a ser tía de Regina.

Me di cuenta que los mejores días de mi vida no han llegado.

Hay tantas alegrías y momentos por los cuales levantarte todos los días y luchar.

 

A mis 26, me di cuenta lo mucho que crezco y disfruto cada vez que comparto.

Compartir mis palabras, pensamientos, experiencias, simplemente compartir.

Compartir te hace grande, te hace fuerte, te llena de amor.

 

A mis 26, aprendí a quitarme los lentes color rosa para poder ver situaciones que no quería ver.

A no perder el tiempo en relaciones equivocadas y a serme fiel, no matter what.

 

A mis 26 fui valiente, me cuidé, me respeté y me alejé de relaciones que no me dejaban crecer.

 

A mis 26, me di cuenta que soy una persona muy empática y sensible.

Me di cuenta que puedo sentir a las personas sin cruzar una palabra y que mi intuición nunca me falla.

 

A mis 26, otra vez viaje por todo el mundo.

Pasé mas tiempo volando que en Nueva York y entendí que casa no es un lugar.

Casa eres tú. 

 

A mis 26, descubrí que todos tenemos un gran poder para vivir la vida tal como la queremos vivir.

Tenemos el poder de decidir QUÉ es lo que queremos hacer de nuestra vida.

Descubrí mi propio poder, lo puse en práctica y aunque a veces las cosas no salen como tu quieres, ahora se que la vida me va a dar exactamente lo que necesito, pero que también tengo el poder de vivir exactamente lo que yo quiero vivir.

 

A mis 26, me di cuenta que muchas veces nuestro problema es que no sabemos lo que queremos.

Si tan solo invirtieras el tiempo suficiente para encontrar lo que tu corazón quiere, en el momento que lo descubras no habrá nada ni nadie que te detenga para lograrlo.

 

A mis 26, me cansé de las escusas.

Las aventé todas a la basura y dedique todo ese tiempo y energía a construir.

Mi vida, mi casa, mis relaciones, mi trabajo perfecto, mis días, mis sueños.

 

A mis 26, me di cuenta que las cosas no se intentan una vez, se intentan un millón de veces.

Entendí que las cosas buenas toman su tiempo y que para poder recibir necesitamos sembrar.

 

A mis 26 aprendí a ser paciente pero al mismo tiempo trabajar todos los días para conseguir mis metas.

Me di cuenta que no hay trabajo duro que no tenga su recompensa.

Que no te puedes cansar y que existen miles de diferentes puertas si las primeras 10 te dicen que no.

 

A mis 26 no hubo un solo día que no aprendiera algo nuevo.

Me enamore de la idea de aprender algo nuevo todos los días.

De ser valiente y entender mi personalidad, las cosas que me gustan , lo que no me gusta.

De descubrir exactamente lo que quería.

Me di cuenta también que todo eso que quiero hoy, a lo mejor ya no lo quiero mañana.

Y que es extremadamente importante, to check in with myself every-fucking-day :)

 

A mis 26, descubrí que a veces lo único que necesito es pasar un tiempo conmigo misma.

Que mi tiempo a solas vale oro.

Que el disfrutar mi compañía instantáneamente hace que los demás la disfruten también.

 

A mis 26, me di cuenta que todos somos espejos.

Que si existe algún momento en donde me siento incomoda o algo no me gusta, es porque probablemente está reflejando algún aprendizaje que tengo que trabajar en mi. Todo lo que me choca, me checa. Que difícil entenderlo…

 

A mis 26 por primera vez fui cien por ciento independiente.

En todos los sentidos de mi vida.

 

A mis 26 aprendí a disfrutar mi libertad.

De lo increíble que se siente soñar y lograrlo.

Tener esa libertad de decidir que es lo que YO quiero. No lo que los demás quieren para mí. 

 

A mis 26 me rompieron el corazón, pero ahora entiendo que yo fui la única que permití que eso pasara y que no es nada que el tiempo no pueda curar.

 

Son tantas cosas las que aprendí este ultimo año que se siente como toda una vida. A lo mejor me tomó varias vidas regresar aquí para trascenderlo. Pero hoy que tengo la oportunidad de escribir de ellas, me doy cuenta que estoy lista.

Lista para nuevos ups and downs pero esta vez, más fuerte.

Con un corazón agradecido, la vida no es difícil.

 

Y hoy que cumplo 27 me digo a mi misma, sigue creciendo Andrea, que cada vez que tu creces, los demás crecen contigo.

 

Sigue amando, que cada vez que sientes amor también lo contagias.

Sigue cayendo, que cada vez que te caes aprendes a levantarte con más gracia.

Sigue viajando, que cada viaje te llena de empatía por el mundo.

Sigue agradeciendo, que cada vez que agradeces se te multiplica.

Sigue compartiendo, que cada vez que compartes tu corazón se llena de amor.

Sigue inspirándote, que cada vez que te inspiras, inspiras también a otros.

Sigue luchando por tus sueños, que cada vez que los cumples, alguien más decide ir detrás de los suyos.

Sigue escribiendo, que cada palabra que escribes está diseñada a llevarle un poquito de magia a cada una de las personas que te leen.

Sigue así, valiente.

Sigue abriendo tus brazos a la vida que la vida abre sus brazos cada vez que ve los tuyos.

Sigue poniéndote incomoda, que cada vez que lo haces trasciendes un miedo y los demás lo pueden ver.

Que nadie te quite tu magia, que nada te quite tu paz.

Que tus días sigan estando llenos de luz, que sigas compartiendo tu luz.

Que nadie apague tu luz.

 

Sigue sonriendo que cada vez que sonríes, se abre un poquito más tu corazón.

Sigue buscando a las estrellas que ellas siempre te están buscando a ti.

Disfruta ese café por las mañanas, que nadie te venga a decir cómo debes vivir.

Cuídate que al cuidarte a ti, cuidas a cada una de las personas que te rodean.

Se feliz, porque esa felicidad que sale por tus ojos, se contagia.

 

Por otros 26 más llenos de glitter, los amo.

-dear

Read 'A mis 24' , 'A mis 25'

 

Photo by Gabriela Gum