Where time hides

Apenas estoy de regreso de un viaje que tenia muchas ganas de hacer desde hace tiempo.

Puerto Escondido, conocido por sus increíbles playas con olas gigantes perfectas para surfear. 

Yo en lo personal no surfeo, pero hay algo de ver como se rompen las olas que me inspira.

Solamente había estado una vez en Oaxaca antes de este viaje. Me mataban las ganas de conocer Puerto Escondido. En especial, Hotel Escondido.

Desde que vivía en Monterrey y conocí Grupo Habita, me enamoré de todo el concepto de este grupo de hoteles. Cada uno con una arquitectura, historia y personalidad única. Así que me di a la tarea de conocerlos uno por uno. 

Llegué al aeropuerto sin ninguna expectativa.

Me encanta descubrir nuevos lugares sin estar influenciados de ideas de cómo debe deben de ser. Me podrán imaginar vestida toda de negro, con unos pantalones de piel y un sweater. Era evidente que venía llegando de un lugar muy lejos de ahí: Nueva York.

Al salir del aeropuerto y tomar la autopista había dos caminos que se podían tomar.

El de la izquierda al centro de Puerto Escondido. El de la derecha a nuestro destino final, Hotel Escondido. Desde ese momento tuve pistas del aislamiento del hotel. Jamás imaginé que me sorprendería tanto. Treinta minutos de carretera y habíamos llegado.

Una espectacular combinación de un mundo minimalista y lo más tradicional de México.

Hotel Escondido es la definición perfecta de menos es más. 

En medio de la nada, tenía todo lo que necesitaba.

Las flores rosa de las buganvilias me hicieron recordar mi infancia todo el viaje. A la entrada del hotel las podías ver en en contraste con nopales y cactus gigantes que formaban caminos. 

El servicio fue tan personalizado desde el principio, que por un momento me llegué a sentir como la única habitación del hotel. 

Todas las tardes salía a caminar por la playa privada. Justo antes del atardecer era el momento perfecto para escribir. Y así pasaron los dias sin darme cuenta que el tiempo había parado. 

Pasaba mis noches viendo a la luna, leyendo y soñando. 

Dormía y despertaba con el sonido de las olas del mar. 

El chef se encargo de que tuviéramos una experiencia culinaria inolvidable. Todas las noches cambiaba el menú lo cuál nos llenaba de emoción y curiosidad probar cada uno de los platillos.

Mis favoritos sin duda: los tacos de camarón, la hamburguesa de camarón, el ceviche, aguachile, el drink de sandía con mezcal y el de tamarindo. No pudieron faltar las micheladas con extra limón para la alberca. 

Me da mucha emoción encontrar lugares así y más en mi país.

Les recomiendo mucho que conozcan Puerto Escondido y se queden unas noches en Hotel Escondido. Si estás en búsqueda de desconectarte, inspirarte, conectar con la naturaleza y el mar, escribir, leer, pensar, meditar, disfrutar... este hotel esta al principio de la lista.

Les comparto algunas de las 278,789 fotos que tomé durante el viaje. Era imposible no capturar la belleza de cada rincón. Fue difícil hacer selección pero espero que les guste mucho.

¡Gracias por hacerme sentir en casa Grupo Habita! Aunque dicen que el sentimiento de casa lo traemos cada quien. ¿Será?

¿Ustedes que opinan?

-dear